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Abrí el libro y su lectura...
Abrí el libro y su lectura
en una noche de insomnio;
bebí de esas líneas que dejaste
marcadas o selladas
en ese tiempo, que fue tuyo.
Tomé una hoja en la que decías:
-hoy amamanté nuestro sueño y tu figura -
quedé así meditando en tu palabra
despierta permanecí
con el sonido de tu voz, en acogida.
Lejos estás, más allá del círculo
que trazó ese diciembre
de extraña despedida.
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